Rosario Pi
A "esta curiosa y pintoresca señora, doña Rosario
Pi" como dijo de ella E. Neville , le cabe el mérito de
haber sido la primera directora española del cine sonoro
español.
Nacida en Barcelona en 1899 fue desde siempre una mujer emprendedora,
de pequeña padeció una parálisis que la hizo
cojear y ayudarse de un bastón durante toda su vida, en su
ciudad natal fundó un negocio de lencería que después
de algún tiempo cerró por no conseguir los resultados
que esperaba, su mente emprendedora buscó nuevos horizontes,
se asoció con el méxicano Emilio Gutiérrez Bringas
y el español Pedro Ladrón de Guevara y fundaron Star
Films, una productora en la que ella figuraba como presidenta.
Su primera producción sería un mediometraje (61 m
) dirigido por Edgard Neville, ¡Yo quiero que me lleven
a Hollywood! (1932) que obtuvo cierto éxito. Edgar Neville explica
así esta época: "Doña Rosario, a pesar de
una ligera enfermedad que le hacía andar con un bastón,
tenía alma de productora, pero carecía, desgraciadamente,
de cuenta corriente. Nunca se pudo averiguar cómo movilizaba
cada diez o quince días un operador, unas cajas de negativo,
unos proyectores y demás personal técnico que necesita
una película, por modesta
que sea. Ni yo ni los artistas cobrábamos un céntimo,
y lo hacíamos todo por afición, por ayudar a esta atrevida
señora. Los decorados tampoco había que pagarlos, porque
doña Rosario convencía a los dueños de diferentes
casas, entre ellas, a Perico Chicote y a Ricardo Urgoiti, que nos
prestó los sótanos de sus oficinas para que se nos dejase
filmar allí".
En 1935 dirige su primera película El gato montés
y en 1938 (plena guerra civil) Molinos de viento protagonizada
por , la que sería su amiga y protegida, una María
Mercader de 17 años cuyo futuro pasaría por ser
estrella del cine italiano y esposa de Vittorio de Sica. Ambas se
refugian en París ante el avance de las tropas franquistas
y Rosario consigue varios papeles para María de ahí
se trasladan a Cinecittá donde María protagonizaría
varias películas y conocería a de Sica.
En este tiempo la mente inquieta de Rosario Pi no paró, mientras
colaboraba con los estudios en traducciones y otros trabajos de producción
inauguraba una boite en Roma.
En los difíciles tiempos de la postguerra los 3 tuvieron
que volver a España donde buscaron sin éxito trabajo
en Barcelona y Madrid.
Finalemente, Rosario Pi renunciaría al cine y volvería
a la moda y montó un restaurante en Madrid ciudad en la que
falleció en 1967.